El Ministerio de Sanidad publica un documento sobre el manejo de cadáveres en casos de COVID-19

Aunque por el momento no existe una guía específica para el manejo de cadáveres de personas fallecidas por COVID-19, el Ministerio de Sanidad ha publicado el documento técnico ‘Procedimiento para el manejo de cadáveres de casos de COVID-19’ en el que se informa, entre otros aspectos, de los pasos a seguir en el tratamiento del cadáver, en el transporte al tanatorio, así como en la introducción al féretro y destino final de los restos.

Las recomendaciones contenidas en el documento publicado por el Ministerio de Sanidad se han elaborado en respuesta a la situación epidemiológica actual y con el conocimiento disponible hasta la fecha, y podrán ser revisadas ante cambios en el contexto o nuevas evidencias sobre el comportamiento del SARS-CoV-2. El informe aconseja aplicar lo contemplado en las Directrices de la Organización Mundial de la Salud publicadas en 2014 sobre ‘Prevención y control de las infecciones respiratorias agudas con tendencia epidémica y pandémica durante la atención sanitaria’, que incluye un apartado de ‘Recomendaciones sobre el cuidado de los difuntos’ y un ‘Anexo F’ de Servicios funerarios y autopsia.

Aunque no hay evidencia sólida hasta la fecha del riesgo de infección a partir de cadáveres de personas fallecidas por COVID-19, de acuerdo a lo observado para otros virus respiratorios y por el principio de precaución, se considera que estos cadáveres podrían suponer un riesgo de infección para las personas que entren en contacto directo con ellos. Los cadáveres de personas fallecidas por COVID-19 deben ser considerados como cadáveres del Grupo II según lo establecido en el Decreto 2263/1974, de 20 de julio, por el que se aprueba el Reglamento de Policía Sanitaria Mortuoria. Esta clasificación correspondería a cadáver de grupo III según la Guía de consenso sobre Sanidad Mortuoria aprobada por la Comisión de Salud Pública en julio de 2018. Sin embargo, dado que el cadáver puede constituir un riesgo biológico se proponen algunas medidas adicionales a las contempladas para los cadáveres de Grupo III para su tratamiento, en base a la información existente y las recomendaciones aplicables a nivel internacional.

Los riesgos habituales del trabajo en la sala de autopsia surgen del contacto con materiales infectivos, especialmente por salpicaduras, más que por inhalación de material infeccioso. Sin embargo, en casos de pacientes fallecidos por COVID-19, los pulmones y otros órganos todavía pueden contener virus vivos y es preciso tomar medidas de protección respiratoria complementarias. Por ello, en general se recomienda no realizar autopsia a los cadáveres de personas fallecidas por COVID-19, ya fuesen casos clasificados como caso en investigación, probables o confirmados, salvo indicaciones clínicas fundamentadas.

Consultar el documento técnico ‘Procedimiento para el manejo de cadáveres de casos de COVID-19’.

Fuente: Revista Funeraria

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